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OC OPTICA

Principales enfermedades oculares relacionadas con la edad. DMAE

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Seguimos con nuestra serie de artículos sobre las enfermedades que más pueden afectar a la visión y a la calidad de vida de las personas mayores, en esta ocasion os hablamos sobre la Degeneración Macular Asociada a la Edad y como siempre desde OC ÓPTICA os recomendamos no dejar pasar vuestras revisiones oculares.

La Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es una enfermedad degenerativa de la zona central de la retina, o mácula, que provoca un deterioro progresivo de las células retinianas y del epitelio pigmentario de la retina. Como consecuencia, se produce una pérdida de visión central. El 80% de los pacientes sufren la forma seca, que evoluciona de forma lenta y progresiva, mientras que la forma húmeda, caracterizada por el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos muy frágiles que acaban filtrando fluidos y sangre a la mácula, provoca una rápida pérdida de visión

Prevalencia

La DMAE es la primera causa de ceguera en personas mayores en países desarrollados.

Aunque un tercio de las personas de más edad presentan signos de DMAE, la prevalencia de casos diagnosticados oscila desde el 0.5% a los 60 años, hasta cerca del 10%, a partir de los 80 años. La OMS prevé que su incidencia aumente, hasta casi triplicarse, en las próximas décadas

¿Por qué se produce?

La DMAE es una enfermedad degenerativa que se origina por el envejecimiento de la zona central de la retina. La edad es el principal factor de riesgo, aunque existen otros desencadenantes como el tabaco, la predisposición genética, la hipercolesterolemia, la hipertensión y la exposición solar, entre otros.

Síntomas

Los enfermos de DMAE van perdiendo progresivamente la visión central, lo que origina dificultades para leer, escribir, conducir, coser o realizar otras tareas de precisión. Al mirar a una persona, los afectados no le reconocen la cara, pero pueden caminar sin tropezar y mantener una cierta autonomía. La enfermedad suele empezar en un ojo, aunque acaba afectando a los dos. Por esta razón, el paciente a menudo no se da cuenta del problema visual a no ser que, de forma fortuita, se tape el ojo sano.

Tratamiento

La DMAE húmeda se intenta controlar con fármacos intravítreos antiangiogénicos, que tienen la función de frenar el crecimiento de los vasos sanguíneos. Para la DMAE seca no existe aún un tratamiento eficaz, aun- que la administración de complejos antioxidantes consigue ralentizarla.

Prevención

Las principales medidas preventivas son llevar una dieta sana, no fu- mar, hacer ejercicio y someterse a revisiones oculares periódicas a partir de los 50 años. Además, para una detección y tratamiento precoces, una buena medida adicional es el autocontrol. Una prueba muy sencilla que puede hacerse una vez por semana a partir de los 50 años es taparse primero un ojo y después el otro y mirar líneas rectas (barandillas, el marco de una puerta, etc.). Si se ven los elementos distorsionados, hay que acudir enseguida al oftalmólogo. Otra opción es leer diariamente un mismo texto a una misma distancia, primero con un ojo, y después con el otro, o realizar un test estándar, como la rejilla de Amsler, que puede solicitar a su óptico u oftalmólogo.

Además, existe un nuevo método de diagnóstico precoz de DMAE: el test genético. Si tiene antecedentes familiares, es aconsejable que se someta
a un test genético para medir su riesgo de padecer DMAE. Gracias a esta nueva técnica, con una simple muestra de saliva, los especialistas pue- den detectar las personas con mayor riesgo de padecer la enfermedad, realizarles un seguimiento exhaustivo y preparar su futuro tratamiento con terapias génicas.

Esperamos que este articulo os haya sido de ayuda para conocer algo más sobre la DMAE

Fuente: Fundación IMO